Un doctorado industrial entre Mafrica y la Universidad de Vic para optimizar la valorización de residuos cárnicos

El Centro Tecnológico BETA de la UVic-UCC y la empresa Mafrica desarrollan un modelo de biorefinería en un matadero porcino. La investigación demuestra la viabilidad técnica de reducir el consumo de agua de la planta industrial y generar energía propia mediante la bioeconomía circular.

La industria cárnica puede reducir un 25% el consumo de agua y cubrir hasta el 28% de la demanda de gas natural procesando sus propios residuos. Ésta es la conclusión central de una tesis doctoral recién defendida por Miquel Bistué Rovira, doctor industrial formado en colaboración entre el Centro Tecnológico BETA de la Universidad de Vic-Universidad Central de Cataluña (UVic-UCC) y Mafrica, empresa familiar del sector cárnico. El trabajo, ejecutado en el marco del Plan de Doctorados Industriales de la Generalidad de Cataluña y el proyecto europeo AccelWater, ofrece evidencia científica operativa generada durante más de dos años en instalaciones reales de matadero, aportando una hoja de ruta concreta para la transformación sostenible de un sector estratégico en plena presión ambiental y regulatoria.

El Plan de Doctorados Industriales permite que empresas con retos de innovación de alta complejidad puedan abordarlos durante tres años con el rigor de un equipo académico especializado y las instalaciones de la propia empresa como laboratorio. En este caso, Mafrica identificó dos problemas estructurales de su matadero porcino: la elevada demanda de agua y la carencia de salida comercial para los subproductos animales. La colaboración con CT BETA materializó dos plantas piloto instaladas directamente en sus instalaciones: un biorreactor de membranas (MBR) para el tratamiento y reutilización de aguas residuales, y un digestor anaerobio para la valorización energética de los subproductos.

Dos sistemas para cerrar un ciclo

Los resultados de la búsqueda de Bistué documentan la viabilidad técnica de ambos sistemas en condiciones reales de operación. El MBR produce un efluente de calidad suficiente para su reutilización en usos internos que no implican contacto directo con alimentos (sistemas de refrigeración, limpieza de instalaciones, corrales y camiones de ganado), con una reducción potencial del 25% de la demanda hídrica. En un contexto en el que la presión sobre los recursos hídricos en Cataluña es creciente, este resultado tiene un valor estratégico que va más allá de la reducción de costes operativos.

En paralelo, la digestión anaerobia de los subproductos animales (tripas y vísceras clasificadas como SANDACH que no tienen salida comercial) ha demostrado la capacidad de generar biogás que, en óptimas condiciones, podría cubrir hasta el 15% de la demanda energética total del matadero o sustituir hasta el 28% del consumo. La tesis propone, además, la integración de ambos sistemas: incorporar las aguas residuales y los lodos de depuración en el proceso de digestión, y reutilizar el CO₂ del biogás en operaciones internas como el aturdimiento animal. El resultado es un circuito de recursos que se aproxima al modelo de biorefinería circular en la propia planta.

Limitaciones documentadas y riesgo sanitario controlado

La investigación no evita las restricciones que condicionarán la escalada industrial. La elevada concentración de grasas y proteínas en los subproductos puede inhibir el proceso biológico si no se gestiona correctamente y la inversión asociada a las plantas de biogás representa un obstáculo real para la implantación descentralizada. En cuanto a los contaminantes emergentes detectados en las aguas residuales (fármacos veterinarios y genes de resistencia a los antibióticos), la tesis los sitúa en niveles de riesgo ambiental bajo, aunque subrayó la necesidad de estandarizar las metodologías de evaluación para escenarios de reutilización en la industria alimentaria.

Esa combinación de resultados positivos y limitaciones rigurosamente documentadas es precisamente lo que otorga valor práctico al trabajo: proporciona una base empírica para orientar decisiones de inversión y políticas industriales, no proyecciones especulativas.

La UVic-UCC acumula 97 proyectos de doctorado industrial desde el inicio del Plan DI, con 17 en las tres primeras resoluciones de la convocatoria 2025, y ha tejido a lo largo de una década una red de colaboración con el tejido empresarial de la Cataluña central que no habría sido posible por la vía convencional de la transferencia tecnológica puntual. El caso de Mafrica es una expresión directa: una empresa familiar del sector cárnico que, por la vía de la cofinanciación público-privada que articula el Plan DI, ha podido validar tecnologías de biorefinería en condiciones industriales reales durante dos años y convertir su planta en un banco de prueba para todo un sector.

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