Susana Prado, directora general de Inetum en Cataluña y presidenta del 22@ Network Barcelona, analiza el impacto del Plan de Doctorados Industriales en su consultora tecnológica. Destaca cómo el programa ha servido para formalizar la innovación interna, acercar la investigación universitaria al mundo real y generar conexiones internacionales de gran valor estratégico.
Susana Prado , directora general de Inetum en Cataluña y presidenta del 22@ Network Barcelona , analiza el impacto del Plan de Doctorados Industriales en su consultora tecnológica. Destaca cómo el programa ha servido para formalizar la innovación interna, acercar la investigación universitaria al mundo real y generar conexiones internacionales de gran valor estratégico.
La afirmación de Susana Prado en el título de esta entrevista (“ Todas las empresas deberían tener un doctorado industrial ”) se fundamenta en la experiencia directa de la compañía con los Doctorados Industriales. Inetum ha participado en un proyecto de investigación estratégica, desarrollado por el doctorando Daniel López Fernández en estrecha colaboración con la Universidad Pompeu Fabra (UPF).
El objetivo de este proyecto era analizar cómo una gran consultora tecnológica, en plena revolución digital, podía optimizar su estrategia de innovación. Ante la necesidad de adaptarse y liderar el mercado, el reto consistía en definir un modelo práctico para explorar, diseñar e implementar acciones de innovación que realmente se integraran en la estrategia global del negocio. El resultado de la tesis doctoral fue la creación de un marco metodológico para el desarrollo competitivo sostenible. La investigación constató que muchas organizaciones tratan a la innovación como un esfuerzo táctico ya corto plazo, en lugar de una iniciativa estratégica coherente. Este proyecto ha permitido a Inetum acortar la distancia entre la teoría y la práctica, definiendo una estrategia de innovación propia, estructurada y alineada con los objetivos centrales de la compañía, capaz de integrar tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial generativa.
"No se trata de innovar sólo para ganar más dinero, sino de innovar para tener un impacto positivo y transformar negocios."
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– Como directora general de Inetum en Cataluña, ¿cómo entra el Doctorado Industrial en su actividad? ¿Qué expectativas tenía y qué impactos ha constatado ahora que ha finalizado?
– Nosotros, como consultora tecnológica que desea estar siempre en la vanguardia, tenemos un departamento de innovación que trabaja intensamente con los equipos comerciales y las áreas tecnológicas. Una persona del equipo en Barcelona, Dani López, tuvo la idea de realizar el doctorado para acercar la innovación que ya estábamos haciendo como compañía en la investigación más formal liderada por las universidades.
Me pareció una muy buena idea para que, de este modo, formalices y visibilices tu innovación, acercándola a las infraestructuras tan potentes que tenemos en el territorio, como universidades y centros tecnológicos. Su estudio era sobre un tema que nos apasiona: la implantación de la innovación en los procesos de negocio que ofrecemos a los clientes. Nos pareció una idea maravillosa y dijimos que sí desde el primer momento.
– ¿Cómo valora la experiencia ahora que ha finalizado?
– Estamos muy contentos. Han sido casi dos años de encuentros, de innovación y también de una estancia internacional que nos aportó mucho valor. Ya no sólo desde un punto de vista de conocimiento, sino también de conexiones. Ahora, en cualquier proyecto, nuestro doctorando industrial nos puede ofrecer contactos con el MIT o Harvard, lo que enriquece muchísimo a la compañía y al resto de profesionales.
– ¿Considera que el Doctorado Industrial le otorga un valor diferencial respecto a la competencia?
– Yo creo que sí. Ya nos considerábamos una empresa innovadora, pero ahora tenemos una visión mucho más poliédrica y holística. Por eso ya estamos enfocando los siguientes doctorados industriales en áreas muy concretas, buscando la transferencia tecnológica con universidades e investigadores que quieran aplicar la investigación en la empresa.
Ha sido una experiencia muy buena y seguiremos impulsándola. Sin embargo, creo que los doctorados industriales son una disciplina muy poco conocida por el resto de empresas del sector, y vale la pena darles visibilidad porque son la forma en que todos perseguimos hacer transferencia tecnológica real y acercar empresa y universidad.
– ¿Cuáles han sido los elementos clave para esta fluida colaboración con la universidad?
– La Universidad lo ha puesto muy fácil: desde escoger la temática que nos interesaba, hasta realizar las reuniones, los seguimientos y facilitar el compaginar el mundo laboral, porque el doctorando sigue trabajando en la empresa, con la investigación y sus exigencias. Ha sido muy flexible y fácil. Sinceramente, no ha habido ningún impacto negativo; todo es positivo.
"[El Doctorado Industrial] es la forma en que todos perseguimos hacer transferencia tecnológica real y acercar empresa y universidad."
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– Desde el punto de vista estratégico, ¿cómo valora las publicaciones científicas derivadas de la investigación?
– Para nosotros es un punto adicional. Somos una empresa y nuestro objetivo es ganar dinero por seguir creciendo en plantilla y en negocio. Pero vincular la marca a la investigación ya las publicaciones en revistas de prestigio, como hemos podido gozar, es muy importante. Al final, no se trata de innovar sólo para ganar más dinero, sino de innovar por tener un impacto positivo, transformar negocios y visiones, y conseguir que la tecnología aporte un valor real a las personas.
– ¿Por qué recomendaría a otras empresas realizar un doctorado industrial?
– Creo que todas las empresas deberían tener un doctorado industrial, al menos, dentro de su estructura. Te enriquece, te da una visión mucho más innovadora y te aporta la visión de la universidad y de la investigación real, que está a otro nivel. Al mismo tiempo, las universidades también necesitan estar en contraste con el mundo real, porque a veces se investiga en cosas de las que no se sabe exactamente la aplicabilidad o el impacto que ésta puede tener en la sociedad o en los negocios. Esta forma de colaborar es fundamental y enriquecedora para la universidad, para la persona que hace el doctorado y para la compañía.