Mercè Generó, gerente de Osonament, explica cómo la colaboración con la Universidad de Vic-Universidad Central de Cataluña (UVic-UCC) a través del Plan de Doctorados Industriales ha sido un factor transformador para su entidad. Desde 2016, han impulsado cinco proyectos que han permitido validar científicamente programas innovadores en salud mental, demostrando la eficacia de nuevas terapias y el impacto real en la recuperación de las personas atendidas.
La investigación aplicada resultante aborda la salud mental desde una perspectiva holística, centrándose en la mejora de la salud física y la prevención de comorbilidades en personas con trastorno mental severo, a través de la implementación y validación de programas de actividad física adaptada —desde la reducción del sedentarismo hasta el entrenamiento de alta intensidad (HIIT)— y de educación nutritiva. Paralelamente, se investigan nuevas vías para el bienestar psicológico y la inclusión social, analizando el impacto del arte a través del proyecto "Parejas Artísticas", y se desarrollan herramientas tecnológicas innovadoras, como un chatbot de apoyo, para ofrecer asistencia continua y prevenir recaídas en adicciones.
En conjunto, estas líneas de investigación reflejan una apuesta decidida por trasladar el conocimiento científico a intervenciones prácticas y medibles que mejoren directamente la calidad de vida y la autonomía de los usuarios.
«La aportación de los doctorandos ha sido clave para poner eficacia y evidencia en programas innovadores [...]. Tenerlos nos ha permitido medir eficacia, medir impacto.»
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– ¿Cómo surgió la oportunidad de colaborar con el Plan de Doctorados Industriales?
– La oportunidad nació en 2015, en una reunión con la Universidad de Vic-Universitat Central de Catalunya. Queríamos empezar a trabajar de forma colaborativa con profesionales de la actividad física y no sabíamos cómo hacerlo. A través de conversaciones con la Universidad conocimos esta modalidad y nos lanzamos de forma decidida, aunque en aquellos momentos las entidades de economía social y sin ánimo de lucro como la nuestra no entraban. Empezamos en 2016 ya día de hoy llevamos ya cinco doctorados. La experiencia de ese primer encuentro fue un éxito.
– ¿Cuáles son los principales resultados que ha obtenido de estos proyectos?
– Nosotros trabajamos en el ámbito de la recuperación y la salud mental comunitaria, y teníamos claro que queríamos evidenciar que la introducción de perfiles profesionales distintos a los habituales del sector social y sanitario -como profesionales de la actividad física (CAFE) o de la dietética y la nutrición- aportaba valor añadido a nuestras intervenciones. El Doctorado Industrial era la forma de evidenciarlo. Gracias a esta modalidad de investigación, hemos podido incorporar cuatro de estos perfiles a nuestros equipos de forma permanente.
– ¿Cómo contribuyen los doctorados industriales a dar respuesta a sus retos sociales?
– Han sido clave, tanto para nosotros como para las personas que atendemos. El foco no es tanto la empresa, sino la persona. Hacía años que realizábamos programas innovadores en ámbitos como la actividad física, la nutrición o el arte. En concreto, tenemos un programa de parejas artísticas desde hace 19 años que percibíamos que iba muy bien, pero no teníamos ninguna evidencia científica que lo validase. La aportación de los doctorandos ha sido clave para poner eficacia y evidencia en estos programas de atención a personas con problemas de salud mental grave. Nos han permitido demostrar cómo una alimentación saludable o cómo el arte y la cultura pueden aportar bienestar psicológico y mejoras importantísimas. En definitiva, tener a los doctorandos nos ha permitido medir eficacia y medir impacto.
– ¿Qué retos de futuro tiene y cómo cree que los doctores industriales le pueden ayudar?
– Actualmente, estamos explorando dos nuevas líneas innovadoras en el ámbito de la recuperación de personas con trastornos de salud mental. Una de ellas es analizar cómo la terapia de aventura puede ayudar en este proceso. No nos vamos a quedar con estos cinco proyectos; queremos continuar.
«Creo que el valor es sacar de la parte académica la figura del doctorando y aportarla al mundo empresarial; en nuestro caso, en el mundo de las entidades sociales.»
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– ¿Cómo es la colaboración con la universidad y qué valor le aporta?
– El programa de Doctorado Industrial nos ha acercado. Ya existía un trabajo conjunto entre la Universidad de Vic y Osonament, pero este espacio colaborativo ha sido un valor diferencial. Permite que el profesional se mueva entre dos ámbitos: la academia y el conocimiento, y el servicio de atención asistencial. Esta dinámica nos ha llevado a un trabajo mucho más amplio formando parte de sus grupos de investigación. El hecho de que los profesionales dediquen parte de su jornada a la entidad y otra al grupo de investigación genera nuevos retos que surgen de esta complicidad. Creo que el valor es sacar de la parte académica la figura del doctorando y aportarla al mundo empresarial y, en nuestro caso, al mundo de las entidades sociales.
– ¿Cuál es el factor clave del éxito de esta relación?
– La confianza. La confianza entre equipos de investigación, porque las instituciones están a otro nivel, pero las personas son quienes trabajan en el día a día. En nuestro caso, colaboramos con dos o tres equipos de investigación distintos de la Universidad de Vic, y el trabajo es excelente con todos ellos. Existe una colaboración muy estrecha, por ejemplo, con el grupo de investigación ISaMBes, porque compartimos la misma mirada y creemos que introducir nuevas formas de intervenir ayudará a una mejor recuperación de las personas que atendemos.
– La internacionalización es uno de nuestros ejes estratégicos. ¿Cómo valora este aspecto?
– Que el programa contemple la movilidad de las personas es clave, ya que aporta miradas distintas a la experiencia que trabajamos. La posibilidad de que una persona realice una estancia, sea internacional o nacional, en un lugar donde haya mayor conocimiento sobre la materia es fundamental. Cierto que tiene un coste económico, y sin una mirada conjunta de la empresa y la institución para afrontarlo no sería posible. Pero los beneficios que comporta lo ganan con creces.
«Las ganancias superan la inversión inicial cuando ponemos el foco en el beneficio de la persona atendida.»
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– Y en cuanto a las publicaciones académicas, ¿qué valor le aportan?
– Las publicaciones, las presentaciones a congresos y la asistencia a eventos aportan un valor inmenso a la institución, un valor que de otra forma sería imposible. Nos da reconocimiento y hace que otras entidades pongan la mirada en las innovaciones que estamos desarrollando. Es clave. Además, si tenemos la suerte de que los doctores se incorporen a la entidad una vez terminado el proyecto, como nos ha pasado, este continuo de publicaciones da un valor importantísimo.
– Por último, ¿por qué recomendaría a otra entidad participar en el Plan de Doctorados Industriales?
– Que vengan y se lo explicaremos. Es necesario verlo en el día a día para entender lo que conlleva. Es cierto que debe haber una dotación presupuestaria, pero las ganancias superan esta inversión inicial cuando ponemos el foco en el beneficio de la persona atendida. La recomendación sería que quien esté interesado nos visite, y le explicaremos perfectamente los beneficios que supone incorporar equipos multidisciplinares e introducir estas figuras en su organización.