Ignacio Glenny (doctorando industrial): «La estancia internacional ha sido clave para conectar la investigación con la élite de la tecnología europea»

Dentro del Plan de Doctorados Industriales (Plan DI), la investigación no se detiene en la frontera entre la academia y la empresa, sino que se proyecta hacia los centros de conocimiento más reputados del mundo. Las estancias internacionales, que disfrutan de muchos doctorandos y doctorandas industriales, son un pilar estratégico para la formación del investigador en formación, actuando como un catalizador que transforma una tesis doctoral en un proyecto de investigación de impacto global y de excelencia científica aplicada.

Esta movilidad aporta un valor añadido diferencial en ejes como la excelencia académica, facilitando la obtención de la mención internacional y el trabajo colaborativo con expertos globales, lo que permite humanizar la investigación y acceder a metodologías de vanguardia. Asimismo, el intercambio de conocimiento impulsa la transferencia de tecnología de alto nivel mediante la integración de soluciones innovadoras que incrementen la competitividad y la independencia tecnológica de la empresa catalana. Por último, este proceso de adaptación cultural y operativa fomenta la madurez del investigador y abre las puertas a futuras colaboraciones y consorcios internacionales de investigación.

En esta ocasión queremos hablar del proyecto Digital Twins, desarrollado en el marco del Plan DI, un claro ejemplo de cómo la investigación aplicada puede transformar un sector estratégico como el energético. Fruto de la colaboración entre la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) y la empresa iGrid T&D , esta iniciativa logró un hito poco habitual: trasladar en tiempo récord el conocimiento académico a un producto comercial que ya optimiza redes eléctricas reales en Cataluña.

El investigador Ignacio Glenny Crende , quien lideró esta investigación durante su etapa como doctorando industrial en iGrid T&D, trabajó en el desarrollo de 'gemelos digitales' para mejorar la observabilidad de las redes de distribución. Aunque actualmente Ignacio continúa su trayectoria profesional en otra entidad, su vinculación con el proyecto y la empresa de origen permitió sentar las bases de una solución que optimiza ya redes eléctricas reales en Cataluña. Bajo la supervisión académica de Eduardo Prieto Araujo y Vinícius Albernaz Lacerda, y la supervisión industrial de Yolanda Castellón (propietaria de iGrid T&D), Ignacio trabajó en una solución para permitir integrar energías renovables de forma más eficiente y segura. Para ampliar la información del proyecto, el Plan de Doctorados Industriales (Plan DI) publicó un extenso reportaje sobre esta investigación que puede consultarse en nuestra web.

Sin embargo, la formación de excelencia en un doctorado industrial no sólo se nutre del binomio universidad-empresa, sino también de la apertura al mundo. En esta entrevista, conversamos con Ignacio Glenny sobre su estancia de cuatro meses en la Universidad Tecnológica de Delft (TI Delft) en Países Bajos, una de las universidades tecnológicas más prestigiosas de Europa. Desde su colaboración con el profesor Pedro Vergara hasta el reto de gestionar la paternidad y la investigación en un entorno internacional, Ignacio nos descubre durante la entrevista cómo el intercambio de conocimiento en el extranjero ha sido el motor final para consolidar su crecimiento profesional y personal.

Una apuesta por la internacionalización y el talento

– ¿Cuáles han sido tus motivaciones para irse al extranjero durante el doctorado?
– Ya tuve una experiencia muy positiva durante el master al visitar la HTW de Berlín. En esta ocasión, me interesaba realizar una estancia internacional para obtener la mención internacional en el título de doctor. Cuando surgió la oportunidad de organizar una estancia en la Delft University of Technology (TU Delft), no lo pensé dos veces. Es una universidad tecnológica puntera y estaba muy familiarizada con su trabajo en mi ámbito de investigación: los gemelos digitales para redes eléctricas. Además, mi mujer es holandesa, un factor que facilitó mucho a la organización logística en un mercado inmobiliario tan complejo como el actual.

– ¿Cómo ha facilitado la empresa iGrid esta estancia de investigación?
– Desde el principio, la empresa se mostró abierta a la oportunidad. Revisamos cómo cuadraban los costes de la estancia recurriendo a la partida de empresa del proyecto, ya que la ayuda de movilidad resultaba insuficiente para una estancia de cuatro meses en los Países Bajos. La parte más compleja fue la gestión de la propiedad intelectual (PI), pero logramos definir una línea de trabajo que no la pusiera en aprieto. A partir de ahí, todo fue mucho más sencillo.

La adaptación a la cultura del biking y la eficiencia holandesa

– ¿Cómo ha sido tu adaptación a la cultura del país ya la dinámica de trabajo en Delft?
– El hecho de tener vínculos familiares ha ayudado mucho, aunque hasta que no te instales no asimilas ciertos aspectos. Lo más conocido es el uso masivo de la bicicleta. Aunque al principio intimida la organización del tráfico ciclista, te acostumbras rápidamente; esos $20$ minutos de bici cada mañana se agradecen mucho. Es curioso ver paralelismos con la conducción de coches en España, como las horas punta o el caos al cierre de las escuelas. Incluso el tráfico se ve interrumpido en ocasiones cuando deben levantar los puentes de los canales.

En cuanto a la alimentación, el choque principal es el horario y ligereza de la comida. Se suele comer alrededor de las 12:00 hy de manera muy eficiente, normalmente un boterham (sándwich). En el ámbito laboral, el ambiente en la TU Delft es absolutamente internacional. En CITCEA-UPC en Barcelona ya estoy acostumbrado a entornos diversos, pero aquí los locales son, a veces, una minoría absoluta, lo que hace la experiencia muy enriquecedora.

Impacto en la investigación, hacia la independencia tecnológica

– ¿Cómo ha contribuido esta experiencia a tu crecimiento profesional?
– Uno de los aspectos más destacables ha sido participar en eventos organizados conjuntamente por universidades técnicas y empresas de distribución eléctrica. En los Países Bajos existe un movimiento notable a favor de la independencia tecnológica. Las empresas y universidades trabajan estrechamente en el desarrollo de herramientas de modelización y análisis de open source (código abierto).

Pedro Vergara, el profesor que me recibió en la TU Delft, me invitó a involucrarme en estos proyectos desde el primer día. Me ha sorprendido el nivel de sincronización entre organizaciones; es una colaboración grupal y consistente que raramente se ve con tanta intensidad. También ha sido clave participar en el día a día del grupo de investigación, puesto que en Barcelona mi experiencia era más empresarial. Tener a tanta gente trabajando en temas relacionados con el mío facilita ver nuevas perspectivas y abre la puerta a futuras colaboraciones.

– ¿Qué retos técnicos has abordado en estos meses?
Hemos colaborado en la extensión del modelo de información desarrollado durante mi Doctorado Industrial para poder considerar modelos y simulaciones dinámicas del sistema eléctrico. Hasta ahora, el trabajo se centraba en análisis estáticos, y la estancia ha servido para sentar las bases del soporte al análisis dinámico. Ha sido muy interesante ver cómo, a pesar de trabajar en soluciones comunes, se priorizan aplicaciones de gemelos digitales distintas de las que estamos desarrollando en iGrid.

Retos personales y aprendizajes de futuro

– ¿Cuáles han sido los principales obstáculos que has tenido que superar?
– El reto principal ha sido balancear las labores de investigación como invitado, el progreso de la tesis doctoral y las responsabilidades de empresa no relacionadas estrictamente con el proyecto. En remoto, la coordinación con los supervisores requiere mayor esfuerzo. Además, hemos tenido que gestionar un embarazo y el cambio del sistema de salud español en el holandés, lo que ha supuesto mucho trabajo administrativo. Por suerte, la familia de aquí nos ha dado un soporte clave.

– ¿Cómo ha cambiado tu percepción del entorno académico después de esta estancia?
Existe una parte desmitificadora muy necesaria. Colaborar con una institución como Delft te permite humanizar el proceso; los autores de los artículos que lees pasan a ser personas con rostro y voz. Ahora, en el último año de doctorado, la perspectiva técnica de gente con la que no había trabajado me ha ayudado mucho a ordenar mi trabajo de redacción de la tesis.

– ¿Cuáles son tus expectativas para el futuro una vez finalizado el proyecto?
– Personalmente, me ha motivado a intentar participar en más proyectos de colaboración internacional. A corto plazo, el foco es terminar el doctorado y la paternidad, pero en un futuro me gustaría facilitar experiencias como la mía a otros investigadores. Vuelvo a España con conexiones laborales y académicas muy interesantes y, sobre todo, con buenos amigos. La apuesta por la innovación es una apuesta por el futuro, y si se une a un reto real de la industria, es el binomio ideal.